
Mi cabello se ha puesto cano, cosa que disimulo con tinturas, mi cuerpo ha envejecido, mis ojos ven mucho menos y mis oídos están bastante sordos. ...Pero... vivo... tengo mis hijos también vivos y mis nietos estudiando. Falleció mi esposo por enfermedad, ésa que no perdona y mi idea de la vida adquirida por obra de la naturaleza no cesa de pensar, cavilar, encomiar la actitud de Madres, Abuelas, Hijos, Hermanos, Familiares y Amigos de aquéllos que quedaron en el camino o los que quedando no pueden olvidar lo sucedido a partir de las horas nefastas que asolaron mi Patria toda.
Y en estas cavilaciones voy cada año y los que me resten, con un abrazo que cobije a todos y expresarles mi orgullo por no haber bajado los brazos jamás, sin venganza y con honor.
Están en un rincón de mi corazón.
X LA MEMORIA VERDAD Y JUSTICIA