
Están desordenados pero en orden
de pie, como testigo de mi vida,
una y mil veces en mis manos
que sienten placer sólo al tocarlos.
Es un ejército de muchos combatientes
repletos de innúmeras ideas.
¡ Cuánto daría porque uno de ellos
fuera mío ¡¡totalmente mío!
que sus rasgos todos me pertenecieran,
que su pensar hubiera fluido de mi mente.
...únicamente cuido de sus vidas
para hurgar, cirujano en sus entrañas...
...me sobrevivirán. En ellos quedarán
las huellas de mis manos
con el deleite de ordenarlos
en tiempo y en espacio...
...presumo conocerlos y amarlos...
Los dejaré un día y otras manos
acariciarán sus cuerpos...
...otros ojos se delectarán con ellos...
...y seré... testigo...
olvidada ...arcana...