miércoles, 28 de enero de 2009


CÍRCULOS NEGROS
¿Qué hubiera pasado si esa noche la luna, moneda gigante argenteada no se transformaba en tormenta, con círculos negros en giros diablescos?
Quizás a la pobre Delfi no le aconteciera una noche interminable, indeleble infierno, si es que lo hay.
Pudo ocurrir que la Delfi se estrenara el vestidito azul que tanto le costara conseguir a fuerza de mandados para la Gran Señora, que adornara su cuello con las perlas, baratijas de la niña Mimí y se calzara con zapatos, los tan viejos pero tan lustrados que así quedaron, dale que dale
Mas la luna se fue y la tormenta arreció y ella se quedó sin su cita con el chico del almacén, el de los ojos verdes.
Desde el ventanuco de su pieza vio caer las primeras gotas al son de una ranchera y las acompañó con tristeza y sus dedos tamborileando contra el vidrio. Después sonaron cada vez más cerca como el casco de un caballo y la Delfi empezó a tener miedo. En la casa no quedaba nadie. La Señora y la Niña estaban en la Capital de veraneo.
Oyó pasos crujierntes que bajaban a su cuarto. Cada escalón que sonaba la sobrecogía más y más.
La puerta se abrió. Desde el vano, la cara del Niño sonreía maliciosamente.
¿Por qué la luna no se quedó de vigilia esa noche?

2 comentarios:

Mercedes Sáenz dijo...

Querida Sonia ¡cuánto puede contarse en tan poco cuándo se eligen las plabras. Hay una historia que se lee paralelä mientras contás los detalles de los zapatos, del vestido. De la cara del niño y la luna. Me encntó, no dejes de escribir ya que alimenta el alma y después el cuerpo. Un abrazo. Merci

Maria Rosa dijo...

Bello relato, sin palabras.
cariños
María Rosa