lunes, 5 de enero de 2009

DE LA TORRE CONTRA TODOS
5 de enero de 1939 / 5 de enero de 2009

“La industria más genuina del suelo argentino, la ganadería se encuentra en ruinas por obre se dos factores principales: la acción extorsiva de un monopolio extranjero y la complicidad de un gobierno que unas veces la deja hacer y otras la protege directamente. Las protestas de las víctimas vienen de mucho tiempo atrás y mi pedido de investigación fue una de las tantas manifestaciones de un viejo anhelo público: poner remedio a una situación desesperada”
Así empezó, en la tarde del 18 de junio de 1935, en el severo recinto del Senado de la Nación, la interpelación más resonante y el “Yo acuso” más tarde, tremendo, contra un régimen que haya tenido lugar en el Parlamento Argentino."

Esta interpelación sacudió a la opinión pública, reveló una estructura colonialista que mantenía aherrojada la economía del país y succionaba como un fabuloso vampiro nuestras riquezas y el sudor de los trabajadores y desnudó hasta el hueso el proceder de una oligarquía cómplice y beneficiaria de la expoliación de su propia Patria.
Lisandro de la Torre tenía 67 años
El 5 de enero de 1939, en la soledad de su departamento de Esmeralda 22, hastiado de su soledad política, tomó su escopeta de caza y apoyó el caño en su pecho.
Juan M. Vigo

“Era un hombre tan decidido como romántico. Antes del disparo final dejó una carta con un último pedido: Desearía que mis cenizas fueran arrojadas al viento, me parce una forma excelente de volver a la nada, confundiéndose con todo lo que muere en el Universo.
El 17 de enero de 1959, 20 años después, tres tanques derribaron las puertas de la planta de Mataderos para que entraran 22 ómnibus repletos de policías. Miles de trabajadores velaban las únicas armas que tenían, sus herramientas y estaban acompañados por sus mujeres e hijos. Miles de gargantas cantaron: Oíd mortales el grito sagrado, libertad, libertad, libertad.
Fue la segunda muerte de Lisandro de la Torre.
Eduardo Anguita

Hoy, 5 de enero de 2009, rindo un homenaje al hombre que supo enarbolar su bandera en el severo recinto del Senado de la Nación, con indomable valor, estoicismo sabiendo que el juicio de la Historia lo llevaría a ocupar un sitio entre los próceres argentinos.

4 comentarios:

M. Jose dijo...

Gracias Sonia por tu visita. Gracias por tus palabras dejadas en el blog.
Interesante tu texto, lo he leído con la atención que merece.
Un abrazo y vuelve a visitarme cuando quieras. Te dejaré enlazada al mio para no perderte.
besos
mj

Mercedes Sáenz dijo...

Buen homenaje y buenos testimonios Sonia, un abrazo y gracias por todo. Merci

azpeitia dijo...

Maldita ambición humana....enhorabuena por tu blog...un abrazo de azpeitia

josé dijo...

Sonia que será de tantos sueños, de tantas luchas, o de las que fueron, es tanta la ruindad y el egoízmo de los que supuestamente deberían hacer la vida un poco más felíz a las comunidades, y de los que tienen el vil metal y aseguran solo a sus parientes y de los demás ni me acuerdo, como se dice, los de abajo siempre pagan el pato, y que al parecer que no son necesarios, o simplemente material descartable, ¿hay tantos para suplantar los que arrojamos a la marchanta, verdad?