sábado, 11 de agosto de 2007


ENCUENTRO Y FINAL
Si me permite. No me subestime. Visto como pobre. Soy pobre. De ropas, enseres, dinero. De alma, no. Me obligo a veces a pedir algún peso para un sándwich. En la casa de Liniers estábamos bien. Luego mis padres murieron. Mis hermanos en Europa. Su vista baja y yo no podía apartarme de ella. La oía cada vez más atenta.
Una tarde soleada de marzo volví a encontrarla. Ambas cruzábamos la plaza. En un impulso la besé y ella efusiva devolvió el beso. Caminamos mucho, conversamos más. De pronto hizo una voltereta y de su boca y su cuerpo emanó…”he andado muchos caminos, he abierto muchas veredas, he navegado cien mares y atracado en cien riberas...” ¡oh Machado y sus Soledades!... ¡oh Leonor! ¡oh Guiomar!. La observaba, imanada por sus versos y el tono. Se detuvo. - ¡La casa de mis padres! Acarició la puerta, las paredes. Entremos, ordenó. Fue directo a una enorme higuera. Escarbó la tierra con manos presurosas. Una caja con miles de dólares nos miraba quietecita.

2 comentarios:

Mercedes Sáenz dijo...

Sonia me encanta esa manera de escribir con frases cortas. Me gustó mucho. Un cariño enorme. Merci

Sonia dijo...

Hace mucho que no me comunico contigo. Mis cosas, peor. Es nun momento difícil y te agradezco tanto tu ayuda!!!!