martes, 16 de octubre de 2007

COMO SI NADA


La tarde parecía apacible hasta que se largó el aguacero.
¿Qué es lo que tiene la lluvia que me incomoda tanto? ¿Que me enoja, que me siento un pato con el cabello pegado a la cabeza y al cuello? ¿O posiblemente los pies que se empapan y chapoteo como un perro Labrador en plena caza? El tema es que comenzó a llover y cada vez más fuerte y yo sin paraguas, ni piloto. Lluvia de verano ¿por qué no intempestiva e impredecible? Sí. En Buenos Aires llueve cuando menos se le espera. Entré a una galería llena de gente que en pocos minutos desapareció y en un segundo me quedé sola. Sola. Total y llanamente sola. Busqué la salida rápidamente mas las puertas estaban atrancadas. Deambulé por varios corredores y nadie. Absolutamente la soledad. Los negocios habían cerrado como por arte de magia y de seres vivientes, nada.¿Cómo hacer? Tomar el ascensor y buscar al personal de la galería. Ah, el ascensor funcionaba. Subí hasta la terraza y bajé a la planta baja como en un tour.
Al alcanzar la puerta de calle, pegué “mi ñata junto al vidrio”, como en el tango y todo oscuro estaba frente de mí. ¿Y ahora qué?
Me encontró la mañana llorando y riendo en medio de un gentío que pasaba a mi lado como si nada.
¿Quién soy? ¿Quién era?...Tal vez fue una pesadilla.

2 comentarios:

Mercedes Sáenz dijo...

El vacío que se imagina en un rodeo. Cómo una plaza de toros gigante. Todas las sensaciones y uno. Ni el agua puede. Se conoce la voz de quién lo dice y no hay pared que sostenga el mundo que en cuotas iguales e insostenibles de dolor llegan. Y sólo esperar. El dolor abre las 24 horas. Globaliza. No toma descanso. Y quién puede por un minuto canjear un tiempo del otro. Sólo algunas flores especiales del mundo lo mitigan. Todo mi cariño, Sonia. Merci

Sonia Cautiva dijo...

Este comentario es uno de los poemas que mejor leí.
¡Es hermoso!
Agua, flores y una plaza de toros buscando ver la venganza de la pobre bestia.
¡Precioso!
...y gracias, nena