viernes, 5 de octubre de 2007


FINAL
El ala del sombrero
da sombra a su cara.
Pisadas suaves
de perfecta imperfección
besan las hojas otoñales
mientras el sol termina
su juego inagotable.
Persianas se abren y cierran
ocultando olores y caricias
llegadas con la noche.
Toca a la puerta,
las voces se entremezclan
con pasos presurosos.
Toca a la puerta y entra.
Las luces apagadas,
el murmullo al desnudo
desencadena el final.


2 comentarios:

Mercedes Sáenz dijo...

Cómo ese sol de huellas, silencioso, este poema deliza una voz que se instala en la memoria. Insiste en quedarse contra uno, apretado para que no haya posibilidad de ninguna sombra. Una hoja en la mano algún lugar hace sombra. Estas se llevan contra el pecho Así son estas palabras, de una belleza sin sombras. Merci

Mercedes Sáenz dijo...

Las imágenes de los textos acompañan con un delicado equilibrio. Me gustan mucho. No lo dije en otros comentarios, pero lo pienso de todos ellos. Muchas gracias. Merci