lunes, 1 de octubre de 2007


Cuando no dé más

Semicírculos marcan el negro betún del fondo
con curvas que no se juntan y conforman
la maraña entrecruzada
que encarcela, estruja, aplasta ideas, imágenes
recuerdos de otrora.
Una cabeza tronchada con mueca pizpireta
hace guiños por si algo.
Una mano que blande un látigo de lana
a una pierna solitaria que cojea....
y el agua de los ojos que no para de correr
deja surcos imborrables.
¿Cómo sería si el cuerpo se uniera a la cabeza,
la mano ingenua se encontrara con la otra,
la desolada y afligida pierna dejara de ladearse
y anduvieran de una vez de a dos?
¿Y si el agua dejara de manar, los surcos desaparecieran?
No, mi mundo incoherente jamás
unirá las piezas de este rompecabezas dislocado.
Seguirá con su trama apretando
y su saña diablesca castigando
hasta que el cuero de mi cuerpo no dé más.

1 comentario:

Mercedes Sáenz dijo...

Querida Sonia: Este texto deja sin aliento, ahorca, estruja, pide alivio y algo de paz. Hablar de belleza en su composición suena fuerte. Pero lo es. Habla también de fuerza, quién describe asi es porque conoce la posibilidad del otro extremo. Te felicito. Un cariño grande. Merci