jueves, 18 de octubre de 2007

UN MINUTO

Montaba un caballo sin color,

Enfrentando al viento con su pelo,

los labios pálidos, marmóreos,

en un rictus rudo.

No sé si su ropa era negra,

verde o gris.

Sólo sé que fantasmal

transitaba la tenebrosa inmensidad.

Se alejaba, iba lejos

y de repente volvía,

me acometía, me espantaba

continuamente.

Duró un lapso, no sé cuánto,

quizás sólo un minuto.

Sé que esa noche no dormí.

2 comentarios:

Mercedes Sáenz dijo...

Cuántas cosas pueden caber en un minuto. Sensaciones de todos los sentidos en el límite de lo esperado y de lo extraño. Realidades como rocas que en el aire se vuelven de espuma. Saber que esa noche no se durmió es perfecto. Buenísimo el poema Sonia! Un cariño enorme, Merci

Mercedes Sáenz dijo...

Cuántas cosas pueden caber en un minuto. Sensaciones de todos los sentidos en el límite de lo esperado y de lo extraño. Realidades como rocas que en el aire se vuelven de espuma. Saber que esa noche no se durmió es perfecto. Buenísimo el poema Sonia! Un cariño enorme, Merci