miércoles, 3 de octubre de 2007



LA ESPERA

¡Qué esperas, altanera,
con la mirada puesta en el vacío
con ojos que no consiguen ver
lo que aguardas con ansiedad intensa?
¿Será al delfín aún no llegado
de los mares que lo circundan y envuelven,
atrapado por medusas
de filamentos de oro y extraños ritos
cerrándole la huída?
Discurres y dudas en sentar al reo
para rendir sus culpas.
Como sin querer te preguntas
¿qué le habrá sucedido esta mañana?
No lo adviertes. Está ahí. Te observa.
Te mira desde lejos, otea sagaz,
oculta aviesas intenciones.
Te espía con avaricia cierta,
protege su tesoro más preciado.
No lo ves. Se acerca lento, sigiloso
como leopardo en celo,
cuidadoso de su presa y sus captores.
Se apura, te toma de sorpresa...
...y giras hacia él y vuelve la vida y
...las ganas de andar por las montañas,
escalar cerros, vadear los llanos,
unidos, tomados de la mano.
Ya. Ya se ha ido tu mirada vaga
llena de desconfíos.
Ya cambiaste el color de tus mejillas
y vuelves a reír esta mañana...
.

2 comentarios:

Mercedes Sáenz dijo...

Me gusta mucho este poema. Desfilan por la imaginación varias situaciones en las cualquiera puede identificarse. Se puede leer en distintos tiempos. Su título no apura a pesar de su contenido. Se vuelve y se encuentra tu estilo variado y bueno. No dejes de escribir. Piquete de página si algo te detuviera. Con cariño, Merci

Sonia Cautiva dijo...

¡Ay Merci! Se dilata nuestro encuentro, pero nos veremos,seguro que nos veremos. Dilecta amiga y protectora de mis delirios simples, simples delirios.
Gracias por siempre