domingo, 7 de octubre de 2007

NO NECESITA

Calienta el sol la arena dorada. El mar golpea como nunca. Entre los médanos un cuerpo de sirena se confunde con el matiz de los mil tonos de beige. Ni se mueve. Quiere observarla sin ser visto,¡qué placer! Ella también está inmóvil. Al tiempo se da vuelta y acomoda los anteojos. Pasa un momento largo en esa contemplación que embellece el mediodía.
Es la perfecta conjunción. Ese cuerpo de mujer le suscita recuerdos, olores de otrora y soledades. No necesita el poder de la palabra para su goce.
Una ola envolvente, embravecida, surge de los acantilados, arrecia.
No atina a moverse, ni aún cuando la mujer es llevada hacia adentro, a la inmensidad, tragada por el azul profundo.
Sólo corre cuando un pequeño, salido de los médanos le grita, para alcanzar un par de muletas que el mar devuelve.

1 comentario:

Mercedes Sáenz dijo...

Muy bueno Sonia. Cómo con todos sus escritos leo maravillosas metáforas, pensamientos y también una excelente historia lineal en dónde los colores juegan un papel importantísimo. Los colores acompañan para imaginar las sensanciones.Me encantó. Merci