miércoles, 10 de octubre de 2007
















La crueldad se viste de edad.




10 años - Una sonrisa, mezcla de ternura, tristeza, alegríay asombro.
75 años - Una cárcel con dos barrotes y piernas inmóviles.

10 años - Una torta, las velitas y risas dudosas provocadas.
75 años – Una mirada perdida que no ve la luz de las 10 velitas

10 años – Un niño que cumple años y crece y sueña con regalos.
75 años - Un abuelo que se va y no se sabe si sabe.

Lenta o presurosa, la edad va hacia delante. Es, se multiplica y sigue su incierto camino.
La edad se ha vestido de crueldad.

2 comentarios:

Mercedes Sáenz dijo...

Siempre amé la edad pensando que era el paso de la vida.LA VIDA! Y cómo dueña del mundo presenta en el momento que quiere la cara que quiere. Sigo amando la vida sin entender sus terribles laberintos. La he visto como varios de nosotros mostrar sus colmillos más filosos y la he visto también tirar al aire las más hermosas serpentinas y ella sigue impávida por toda la tierra madre sin darse vuelta siquiera. Este poema Sonia es una parte real de la vida. Tan bueno cómo tremendo.Merci

Sonia Cautiva dijo...

Merci, sos como mi fuente de energía. Corrijo, SOS MI FUENTE DE ENERGÍA.
No sabes cuanto de bueno me hacés al leer lo que tengo escrito...Menos "La crueldad...", todo está en una carpeta. Pero esto último es verdaderamente la realidad del 9 de octubre, antes de ayer nomás. Cuando mi hijo Marcelo vio a Juan sentado, después de cenar los tres, él, Juan y Malena en el comedor y yo junto a Pepe,al lado de su cama, dijo¡qué crueldad, mamá! Juan con sus globos esperando irnos y mirá...y miró hacia la cama del padre que fotografió ausente pero sonriendo, porque mantiene su buen humor, dentro de lo mínimo coherente.
Un beso, Merci querida